• Daniel Martínez Bello

Minerales y fertilidad en transferencia embrionaria

La formulación de las raciones adaptadas a las necesidades de cada tipo de animal para cubrir las necesidades propias de su actividad, crecimiento o producción, resulta básico a la hora de emprender programas reproductivos de alta exigencia como son los programas de producción de embriones o de transferencia embrionaria.


Es sabido además que cada vez que damos de comer intervienen tres raciones a la vez: la que se diseña, la que se sirve realmente a los animales y finalmente la que estos se comen de verdad. Variaciones en la composición de los alimentos respecto a lo previsto, problemas de conservación, presencia de hongos, oxidación de nutrientes por aireación y paso del tiempo, pueden hacer muchas veces que dentro del rumen de las vacas o novillas no haya lo que pensamos o no en cantidad suficiente. O a veces debido a interacciones entre compuestos, estos están ahí pero su absorción en el intestino no se produce o está muy limitada.


El estado nutricional y el balance energético influyen ya desde el periodo fetal, donde sabemos que la mala alimentación de la madre repercute negativamente en los ovarios del feto hembra y en la capacidad posterior para producir embriones. Tras el nacimiento un buen encalostrado no solo protege su vida sino que marca también un buen inicio del desarrollo postnatal posibilitando mejor ingesta, mayor peso al destete, mejor crecimiento y anticipación de la llegada de la pubertad.

La reproducción es una función importante pero no es vital. Cuando hay carencias de nutrientes, ya sea energía, aminoácidos o minerales, serán destinados prioritariamente a mantener funciones vitales desabasteciendo el sistema reproductor. En los ovarios, los folículos comienzan su desarrollo aproximadamente 3 meses antes de su ovulación y durante ese tiempo son sensibles al estatus nutricional y otros factores estresantes que pueden disminuir la viabilidad del ovocito. Lo ideal es que las terneras y novillas vean cubiertas sus necesidades en nutrientes, en vitaminas y en macro y micro-minerales a lo largo de su desarrollo pero es especialmente crucial en el trimestre anterior al periodo reproductivo. Un mal estado de carnes, poca ganancia de peso o bajo ritmo de crecimiento, mal aspecto del pelo y poca intensidad en la expresión de los celos pueden ser indicadores de que algo no va bien. Sin embargo muchas veces puede haber carencias que pasen desapercibidas a la vista pero que sean causa de fallo reproductivo o de mal rendimiento. Otras veces la fertilidad a la inseminación está en parámetros normales en el rebaño pero cuando iniciamos programas de transferencia embrionaria, donde las exigencias son mayores, tenemos bajos rendimientos.


Como equipo de transferencia embrionaria debemos asesorar al respecto de estas necesidades pero no tenemos la capacidad de influir en la alimentación y el manejo de toda la ganadería. Separar y hacer un plan de alimentación especial para las donantes y para las receptoras con 2-3 meses de antelación es posible en muy pocas ocasiones, así que una de las mejores estrategias que encontramos para asegurar el suministro de micro-minerales individualmente es la administración de bolos intra-ruminales de liberación lenta. De esta forma, usándolos con suficiente antelación y productos de larga duración, aseguramos que no haya carencias en el momento de iniciar los tratamientos de sincronización y/o estimulación ovárica. La utilización de este tipo de bolos no asegura un buen resultado, ya que hay muchos otros facotres y nutrientes que intervienen, pero si que elimina una de las causas de fracaso más importantes, por lo que se revelan como una herramienta útil para uso rutinario. Además su uso es fácil, no invasivo y no resultan muy costosos.


Debemos tener en cuenta que no solo los alimentos pobres en determinados minerales son la causa de deficiencias. Hay otras causas para que se den carencias como son las interacciones entre minerales y la no absorción debido a otras sustancias presentes en los alimentos y que actúan como secuestrantes. Por esta razón es más aconsejable mantener un suministro constante y mantenido en el tiempo, que el hecho de hacer administraciones puntuales de grandes cantidades, incluso por vía parenteral.


Adaptar los protocolos hormonales, las dosis y los momentos de aplicación, etc. es muy importante pero el resultado llega cuando los folículos y ovocitos se encuentran perfectamente tras haber crecido rodeados de todos los elementos que necesitan para su bioquímica.

Los micro-minerales, oligoelementos y vitaminas intervienen en muchas reacciones químicas y enzimáticas en el folículo y en el ovocito. Un nivel adecuado es necesario para que los procesos biológicos ocurran de forma sincrónica y no se den fenómenos de degeneración prematura de los gametos. Son muchos los elementos con función conocida en los procesos reproductivos pero destacan en importancia el Selenio (Se), el Cobre (Cu), el Cobalto (Co) y el Yodo (I), ya no tanto por ser más importantes que otros como el Hierro (Fe), Manganeso (Mn), Molibdeno (Mo), o el Zinc (Zn) sino porque su carencia en ganado vacuno es más frecuente y por tanto debemos prevenirla.

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