• Óscar Ousinde Suárez

La importancia del reparto de semen: vacas vs novillas

El reparto efectivo del semen entre vacas y novillas debe de ser el adecuado para el aprovechamiento total del potencial genético que la granja posee.


Los mejores animales de una granja son las novillas! Esta es una de las afirmaciones más comunes y es lógico pensar en ello. Los animales más jóvenes de una granja son descendientes de sementales actuales, los cuales poseen la certeza de ser los machos más avanzados genéticamente de nuestro tiempo gracias a la selección genética llevada a cabo por las casas comerciales de semen. Estas velan por proporcionar la mejor genética posible a todos los ganaderos. Sin embargo, durante mucho tiempo sólo se ha prestado atención a incorporar a la granja la mejor genética posible vía macho, es decir, a través de la inseminación artificial de las hembras disponibles con los mejores machos a los que se puede acceder en cada caso. Cabe matizar que los “mejores machos” no siempre van a ser los toros número uno. Los mejores machos son los que poseen los índices genéticos apropiados para conseguir la genética deseada en cada granja.


De forma habitual, son los animales más jóvenes los que son inseminados con el semen de mayor valor genético o con semen sexado, pensando que de esta forma la carrera por la obtención de una mejor genética se puede hacer más corta, y en parte, esto es así. Sin embargo, la genómica abre una nueva vía a la selección genética y al reparto efectivo de semen. Es una forma de anticiparse, una pequeña cerradura por la que asomarse y observar al futuro animal a engendrar.


No todas las novillas van a ser los mejores animales en términos genéticos, y siempre hay que recordar que la genética de un animal no es ni mejor ni peor que el de otro, simplemente es una cuestión de elección y preferencia personal o técnica para cada granja. Lo que sí es cierto es que la combinación genética en la descendencia a veces juega malas pasadas obteniendo un animal pobre o no tan bueno como lo esperado. Es por esto que existen vacas adultas con mucha mejor genética que aportar a la granja que animales recién nacidos, los cuales no es recomendable seguir manteniendo y mucho menos obtener descendencia de ellos. Son en pocas palabras, un lastre genético y económico poco aprovechable.

La gráfica anterior muestra la evidencia de que no todas las novillas poseen mejor genética que algunas vacas adultas. Por esto, se debe de replantear y estudiar detenidamente el reparto de semen en las granjas. Un mal reparto no va a empeorar la mejora genética, pero sí va a desaprovechar el potencial genético que contiene el semen para obtener animales excelentes. La carrera por la mejora genética es una realidad y la fiabilidad de los datos genéticos deben de ser lo más alta posible. Otra forma en la que la genómica se vuelve indispensable para el día a día de la granja de vacuno de leche.


El reparto de semen correcto y efectivo es algo vital para la supervivencia de la granja. De un buen reparto obtendremos las nuevas futuras madres para seguir avanzando genéticamente hacia la más alta eficiencia. La genómica nos ayuda a esto, a comprobar que la distribución de semen ha sido exitosa y hemos obtenido lo que buscamos en la descendencia.

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