• Tania Verdía Cotelo

Historia de una fecundación In Vitro

Durante una fecundación in vitro (FIV) los espermatozoides no reciben los estímulos necesarios para fecundar porque no está presente el tracto femenino que los emite.


Como hemos visto, in vivo, el espermatozoide realiza un viaje lleno de obstáculos para llegar hasta el ovocito y fecundarlo. Durante este viaje va acompañado de 10.000 millones de contrincantes pero también recibe los estímulos necesarios por parte del tracto femenino que lo guían en la dirección correcta hasta el ovocito y lo capacitan para fecundar. Cuando se decide hacer una FIV, los espermatozoides carecen del aporte del tracto femenino que los capacita para la fecundación. Pero, ¿qué es y cómo se produce la capacitación espermática?


La capacitación espermática es el proceso mediante el cual los espermatozoides adquieren la capacidad fecundante y conlleva una serie de cambios tanto en la cabeza como en la cola del espermatozoide. Hay dos procesos clave en la capacitación espermática; la hiperactivación y la reacción acrosómica. Pero, ¿qué son estos dos palabros? La hiperactivación se refiere a la capacidad motora del espermatozoide y ésta depende de su cola. Su movimiento permite al espermatozoide avanzar rápidamente y de forma rectilínea. Por otro lado, la reacción acrosómica involucra la cabeza del espermatozoide y le permite atravesar las células que rodean al ovocito para poder fecundarlo. In vivo estos dos procesos ocurren gracias a los aportes del tracto femenino.


Pero la gran cuestión de este post es, ¿cómo se consigue capacitar una muestra de semen para su uso in vitro si no tenemos presente el tracto femenino que lo provoca? Se consigue mediante el lavado de la muestra con medios capacitantes y centrifugación. Los medios capacitantes hacen tal cual lo que uno puede imaginar, capacitan al espermatozoide. Proporciona los estímulos necesarios para que se produzca la hiperactivación y reacción acrosómica. Este paso es esencial para que el espermatozoide pueda fecundar un ovocito in vitro.



Por otro lado, y no por ello menos importante, está la centrifugación. Esta permite concentrar los espermatozoides y manejar volúmenes pequeños con altas concentraciones de espermatozoides. Como todos os podéis imaginar, el semen que se utiliza en el laboratorio viene congelado en pajuelas. El proceso de congelación siempre es perjudicial para la muestra seminal pero existen toros “buenos congeladores” y “mal congeladores”. Es decir, toros con espermatozoides sensibles a la congelación que se dañan fácilmente y toros con espermatozoides más resistentes. Es por esto que una dosis seminal puede ser suficiente para inseminar una vaca o para varias, pudiendo incluso darse el caso en el que se necesitan dos dosis para una sola. En este punto se hace necesario mencionar el uso de semen sexado. Si como se mencionó antes, la congelación daña los espermatozoides, aquí se añade otro daño a mayores; el sexado. Por esta razón, no es de extrañar que las pajuelas de semen sexado tengan bajas concentraciones de espermatozoides y éstos tengan graves daños. En futuros posts se explicarán las diferencias entre el uso de semen sexado y no sexado en el proceso de FIV.



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