• Óscar Ousinde Suárez

Hablemos de toros e inseminación artificial

Uno de los más grandes avances en tecnologías reproductivas ha sido la aplicación de la inseminación artificial al ganado Holstein. Esto ha permitido un avance genético inalcanzable de otra forma


Lazzaro Spallanzani. Fisiólogo italiano que vivió entre los años 1729 y 1799. ¿A qué viene este dato totalmente aleatorio? Bien. A este señor le debemos el gran avance genético que supone la inseminación artificial (IA). Él fue el primero en realizarla, eso sí, en el perro. Y fue exitosa. A raíz de este trabajo surgieron muchos otros, entre los que cabe destacar las investigaciones de Ilya Ivanovich Ivanoff (Rusia, 1870-1932) con animales de granja. Este fue el germen que inspiró en 1933 a Eduard Sörensen, creando el primer programa de inseminación artificial en ganado bovino de leche. En 1938 se realiza en New Jersey, la primera inseminación artificial de los Estados Unidos. El resto, es historia.


La inseminación artificial en el ganado Holstein, es una de las más grandes innovaciones en tecnología reproductiva de la historia. Ha permitido obtener una mejora genética inimaginable si lo comparamos a la utilización del método tradicional de monta. Además del mayor salto genético ¿Qué ventajas ha aportado la IA en el ganado de leche?

  • No mantener a machos en la granja por los costes y el riesgo de seguridad que supone.

  • Acceder a una mayor variedad de toros.

  • Internacionalización de la genética bovina.

  • Seguridad de que la hembra ha sido inseminada (con la monta no es algo seguro).

Una de las grandes ventajas es el poder elegir el toro que queramos o que más se ajuste a las necesidades de la granja o técnicas. ¿Por qué conformarnos con un solo animal cuando existen miles de ellos disponibles en el mercado? Pero, ¿Cuál es el más indicado para la granja y para mis objetivos? No podemos ver al macho y seleccionar. Esta selección debe de ser realizada en base a sus índices genéticos obtenidos habitualmente a través de su análisis genómico, ¿Qué genes tiene y que me aporta? Esta es la pregunta que la genómica debe de dar respuesta.


Los índices genéticos que nos presenta cualquier catálogo de semen se pueden dividir en tres partes: índices de producción, índices funcionales e índices morfológicos.


Índices de producción


Son los referentes a la leche. Kg de leche, kg de grasa, kg de proteína, % de grasa y % de proteína. Son índices muy importantes ya que van a condicionar la cantidad y calidad de la leche, el producto para y por el cual las granjas deben de trabajar continuamente.


Índices funcionales


Son los índices que hacen referencia a la salud y bienestar animal. Índices de longevidad, días abiertos, recuento de células somáticas, facilidad de parto, incidencia de enfermedades varias, etc. Son índices muy a tener en cuenta para la comodidad y vida de los animales.


Índices morfológicos


Incluye todos los referentes a la morfología del animal. Unos de los más importantes son los índices de ICU (Ubre) e IPP (Pies y Patas). Aunque son caracteres morfológicos se debe de tener en cuenta que unas buenas patas con la morfología y robustez correcta, proporcionan al animal un bienestar óptimo. Además el índice ICU está muy relacionado con la producción. Al fin y al cabo, de las ubres sale la leche. Por tanto, una buena ubre ayudará a la máxima expresión de la genética de los índices de producción.


Existen muchos índices y resulta prácticamente imposible el poder dominarlos y controlarlos todos. Recordemos que no solo el macho tiene importancia en la selección genética, la vía hembra resulta fundamental para obtener una buena descendencia. Como todo en la vida, en el equilibrio está la virtud.



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